San Fermín 1988 dejó una de aquellas jornadas que permanecen grabadas en la memoria de la tauromaquia.
El 14 de julio de 1988, la Plaza de Toros de Pamplona fue escenario de una corrida que acabaría convirtiéndose en una de las grandes páginas de la trayectoria de Manuel Ruiz “Manili”, el recordado torero de Cantillana.
La última corrida de aquella Feria de San Fermín reunió a Ruiz Miguel, Roberto Domínguez y Manili frente a una seria corrida de la legendaria ganadería de Miura.
Manili llegaba a Pamplona precedido por sus importantes triunfos de aquella temporada. La expectación era enorme y desde los tendidos incluso apareció una pancarta con un mensaje que resumía el cariño de la afición navarra:
“¡Manili, ongi etorri!” — Bienvenido, Manili.
Y aquella tarde respondió a las expectativas.
Su primer Miura fue un toro de gran presencia y enormes dificultades. Manili afrontó la faena con firmeza, valor y decisión, permaneciendo en terrenos de enorme compromiso. Tras una actuación cargada de emoción consiguió cortar una oreja.
Pero todavía quedaba el sexto.
Con su segundo toro volvió a imponerse y construyó una faena que terminó por levantar al público de sus localidades. Tras rematar su actuación con la espada, el palco concedió las dos orejas.
El balance resultó rotundo:
Tres orejas y salida a hombros por la Plaza de Toros de Pamplona.
Aquella actuación convirtió a Manili en uno de los grandes protagonistas de San Fermín 1988 y confirmó una temporada extraordinaria para el llamado “Tigre de Cantillana”.
Más de tres décadas después, aquella tarde continúa siendo recordada por la entrega, la emoción y el enorme valor demostrado ante una de las corridas más exigentes de la feria.
UNA PÁGINA INOLVIDABLE DE SAN FERMÍN
Hay tardes que terminan cuando se cierra la puerta de la plaza y otras que permanecen para siempre en la memoria de los aficionados.
Pamplona, 14 de julio de 1988, pertenece a estas últimas.
Manili. Tres orejas. Miura. Pamplona. Una tarde para la historia.



